Leer para no creer

3 08 2011

No puedo creer, así de simple, de una u otra forma algo en mi cabeza ha cambiado, no puedo tragarme conceptos vanos como el de dios (de cualquier dios), de los seres extraterrestres que supuestamente ayudaron a las civilizaciones antiguas a construir sus grandes monumentos, del alma que se supone queda salva cuando aceptas a cierto redentor en tu corazón, de las reencarnaciones que tienes que experimentar según lo bien o lo mal que te hayas portado, en las medicinas milagrosas, en las piedras que curan, en el horóscopo, en los Illuminati, en las teorías de conspiración y muchas charlatanerías más.

Tristemente nos hemos vuelto una forma de vida perezosa, donde todo lo queremos fácil y rápido, donde todo lo pedimos sencillo, digerido y a la mano, y no me refiero sólo a la actividad física, sino a la parte intelectual, es más fácil creer cien mentiras, que nos venden día con día como verdades, que pensar. A veces siento que a las personas promedio les da miedo o flojera (o quizás ambas) pensar.

Me da pena ajena cuando alguien me dice (algunas hasta con orgullo) “no me gusta leer”, justamente la lectura crítica es la que nos ayuda a pensar, a cuestionar y razonar. Leer con las pilas puestas nos ayuda a abrir la mente y ser menos propensos a dejarnos llevar por creencias. En lo personal, una persona que no lee no lo puedo considerar un ser humano, es un zombi que se deja llevar por los demás, es muerto en vida que espera llegar al final para obtener su premio de consolación.

Leer no nos hará unos eruditos en el tema, ni nos convertirá en sabios por arte de magia, pero si nos ayudará a convertirnos en mejores personas, a cambiar un poco o mucho nuestra perspectiva de la vida, nos hará pensar en lugar de creer.

¿Lees?, ¿la lectura ha cambiado tu perspectiva de la vida?, ¿qué libros has leído y como han influido en ti?





Frases inteligentes de personas admirables

2 06 2011
  • “El que cree en una santísima trinidad y afirma que su religión es monoteísta, puede creer en cualquier cosa.” –Robert A. Heinlen
  • “Todo lo decrépito, feo, infame, ridículo y grotesco, está contenido en una sola palabra: “dios”. –André Breton
  • “En la ciencia suele ocurrir que un científico diga: `Es un buen argumento, yo estaba equivocado´, cambie de opinión y desde ese momento no se vuelva a mencionar la antigua posición. Realmente pasa. Aunque no lo frecuentemente que debería ya que los científicos son humanos y el cambio es a veces doloroso. Pero ocurre cada día. No recuerdo la última vez que algo así pasó en política o religión.” –Carl Sagan
  • “Los seres humanos nunca piensan por su cuenta, les resulta incómodo. En general, los miembros de nuestra especie se limitan a repetir lo que oyen y se desconciertan ante cualquier punto de vista distinto.” – Michael Crichton – El Mundo Perdido –
  • “La autoeducación es, estoy convencido, el único tipo de educación que existe”. – Isaac Asimov
  • “Según la Biblia, dios ordenó a Abraham que sacrificase a su propio hijo. Lo lógico, lo natural o lo simplemente humano sería que Abraham hubiese mandado al señor a la mierda.”  – José Saramago
  • “No desprecio a los creyentes, no me parecen ni ridículos ni dignos de lástima, pero me parece desolador que prefieran las ficciones tranquilizadoras de los niños a las crueles certidumbres de los adultos. Prefieren la fe que calma a la razón que intranquiliza, aun al precio de un perpetuo infantilismo mental. Son malabares metafíisicos a un costo monstruoso.” – Michel Onfray
  • “Adquirimos la costumbre de vivir antes que la de pensar.” – Albert Camus
  • “Por simple sentido común no creo en Dios, en ninguno.” – Charles Chaplin
  • “En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona.” – José Saramago
  • “Tienes que saber, no temer, saber que algún día vas a morir, y hasta que no entiendas eso, eres inútil.” –Tyler Durden (personaje de la película “Fight Club”)
  • “Yo soy ateo y me siento incapaz, incluso haciendo un esfuerzo mental, de creer en dios, de acercarme a esa sensación.” – José Saramago
  • “Prefiero una verdad que duele a una mentira que calma. Pero cada uno puede preferir el opio de la ilusión a la realidad. Yo le reprocho a la ilusión enemistarnos con la única certeza que tenemos: la vida es aquí y ahora. Las religiones nos invitan a vivir en la expiación, con el pretexto de que vivir como si uno estuviera muerto aquí nos abrirá la vida eterna una vez muertos.” – Michel Onfray




¿Rock satánico o liberador de mentes? Un cambio de paradigma

30 01 2010

Por: Leonardo López

Una de mis grandes pasiones es la música y en particular tengo una gran debilidad por el Rock, desde niño tuve la fortuna de que a mi padre también le gusta mucho la música y que tenía (y aun hoy conserva) una gran y variada colección de LP’s de diversos géneros musicales. Entre ellos había dos que me marcaron mucho, uno era el “Greatest Hits” de Queen y el otro “Love Songs” de The Beatles, cuando los escuchaba no entendía absolutamente nada de lo que decían las letras pero la música era envolvente y casi mágica. Posteriormente por ahí de 1984 salió el tema “Cum on Feel the Noise” de Quiet Riot, era la primera vez que escuchaba una canción de Heavy Metal y me fascino, casi de inmediato le pedí a mis padres que me compraran el disco a lo cual recibí un rotundo y contundente NO, sin embargo mi hermana logro que le compraran el LP “Llena Tu Cabeza de Rock 84” una recopilación de canciones famosas de diversos grupos de Rock donde, para mi gran felicidad, venía dicho tema. Posteriormente leí en algún lado (no recuerdo exactamente donde) que el Rock (y en particular el Heavy Metal) era satánico y por ende los mensajes que incluían esas canciones eran malos y perversos.

Nunca he sido muy religioso, pero aún tenía ciertas nociones sobre el catolicismo que me había enseñado mi abuela y el saber que el Rock era considerado como satánico me hacía sentir que escucharlo era algo malo y que podría pasar algo feo conmigo o con mi familia. Al ir pasando el tiempo y al ir cambiando mi forma de pensar y de ver la vida comencé a escuchar otros géneros musicales y Rock pero más orientado al Pop, pero no me satisfacían por completo, gracias a ciertas amistades en el CCH Oriente conocí bandas como Depeche Mode, The Cure, U2, The Doors, Metallica, Guns’n’Roses, Nirvana, Pearl Jam, Live, entre muchas otras, pero siendo agnóstico aún tenía cierto recelo para escuchar otro tipo de bandas en particular del genero metalero como Megadeth, Iron Maiden, AC/DC, Helloween, Sepultura, etc.

Mi vida dio un giro de 180 grados cuando tomé la decisión de sacar a dios de mi vida para siempre, a partir de entonces ha sido como si me quitaran una gran venda de los ojos, todos los prejuicios que tenía sobre muchas cosas, incluida la música “prohibida” se fueron cayendo poco a poco. Al día de hoy leo, escucho y veo lo que me llama la atención y sin cargar con ese sentimiento de culpa que ahoga, sin tener esa sensación de estar haciendo algo “malo” y gracias a muchos amigos que tienen diversos gustos musicales he conocido bandas que jamás hubiera pensado en escuchar años atrás y lo disfruto grandemente, al día de hoy escucho bandas de Heavy, de Progresivo, de Rock Psicodélico, en incluso le he tomado gran cariño y respeto al Blues y al Jazz. Cada melodía, cada riff, las letras y las diferentes voces de las canciones que escucho han enriquecido mi vida enormemente.

Ahora, haciendo una retrospectiva de cómo era yo hace algunos años y de cómo el Rock ha sido una parte importante de mi vida, me doy cuenta del por qué las iglesias cristianas y en especial la católica, tachan de malvada y perversa a la música y en especial al Rock. La música bien hecha es una de las artes más importantes y más generosas que pueda tener la humanidad. La música clásica  nos ayuda a concentrarnos mejor y ayuda a los niños a desarrollar más sus capacidades mentales, la música caribeña hace que entre el ritmo por nuestros cuerpos, son ritmos alegres y llenos de vida, el Blues con su tristeza y esas grandes voces le dan más sentido a las cosas, pero el  Rock tiene lo mejor de todo, es universal, es catalogado como malo no porque lo sea sino porque es la mejor forma de expresar todos los sentimientos posibles, el Rock hace que la gente piense, que la gente ame, que la gente llore, que la gente grite, que la gente reclame, que la gente sienta.

El verdadero Rock toma todos los temas posibles y por haber y no se enfrasca en uno sólo, en un solo disco de The Beatles podemos encontrar canciones de amor, de desamor, de paz, de revoluciones, de una morsa, de un campo eterno de fresas o de un viaje mágico y misterioso.

El Rock no es peligroso porque sea satánico, es peligroso para las iglesias y para los gobiernos porque hace a la gente pensar.





El verdadero origen de la navidad

28 01 2010

El día de Navidad se conmemora el nacimiento (la natividad) de Jesús. Tal aniversario…, ¿se basa en una fecha histórica? ¿Existe una relación entre esta fiesta cristiana y el solsticio de invierno?

Navidad significa “día de nacimiento”. Entonces, podemos decir que el astrólogo tiene en cuenta la Navidad de cada persona para calcular, establecer e interpretar una carta astral.

Sin embargo, como sabemos, la Navidad designa concretamente la fiesta de la natividad de Jesús, celebrada por los cristianos; aunque, actualmente, se ha ido perdiendo poco a poco su carácter religioso en favor de un ritual un tanto folklórico, una costumbre desprovista de fundamento, que ya no significa gran cosa, hasta tal punto que el mito, la leyenda, los símbolos y la historia se confunden y provocan confusiones en nuestras mentes.

La historia que ocupa estas líneas no es la de la Natividad de Jesús, sino la de esa fiesta, religiosa para algunos, social para otros, que todo el mundo celebra la noche del 24 al 25 de diciembre y que es, sobre todo, la ocasión de hacerse regalos.

EL SOLSTICIO DE INVIERNO

Si consultamos el calendario, observamos que, sin fallar un año, la noche de Navidad tiene lugar dos o tres días después del solsticio de invierno, la noche más larga del año, que marca el instante en que la Tierra se encuentra en el punto más alejado del Sol. Es el primer día del invierno, momento en que el Sol entra en Capricornio en el zodíaco y que anuncia simbólicamente el renacimiento del día, la resurrección del Sol, ya que es a partir de dicho instante cuando los días se irán alargando y las noches se irán acortando, hasta el equinoccio de primavera, cuando la luz triunfa frente a las tinieblas, y el día es más largo que la noche.

LAS CELEBRACIONES DEL SOLSTICIO DE INVIERNO

El día del solsticio de invierno era una jornada de celebración en muchas civilizaciones antiguas de todo el mundo, en las que el culto al Sol tenía un papel predominante. Sin embargo, es falso que nuestros antepasados los celtas -de quienes descienden numerosos pueblos europeos- celebraran los solsticios y los equinoccios.

En efecto, aunque los solsticios de invierno y verano y los equinoccios de primavera y otoño se encontraban en el calendario silvestre celta, y eran destacados mediante los cuatro árboles cardinales -el haya (solsticio de invierno), el roble (equinoccio de primavera), el abedul (solsticio de verano) y el olivo (equinoccio de otoño)-, según el estudioso M.L. Sjoestedt el “1 de noviembre y el 1 de mayo (de cada año) dividen el año en dos estaciones, la estación fría y la estación caliente. [… ] El calendario celta no se basa en el año solar, en los solsticios y equinoccios, sino en el año agrario y pastoral, en el comienzo y en la finalización de las labores de cría de ganado y del cultivo.

Por consiguiente, en el mundo mítico de los celtas dominan las diosas de la tierra, mientras que las divinidades solares prácticamente no existen”. En cambio, si dirigimos la mirada (hacia Oriente, vemos que, tanto en Babilonia como en Egipto, el Sol era loado absolutamente como a un dios. El faraón Amenofis IV más conocido como Akhenatón, fije objeto de culto por los adeptos a Amón-Ra, la primera religión monoteísta conocida y que data del siglo XIV/ a.C.

En todo caso, parece más o menos establecido históricamente que fije el emperador romano Aurelio quien, en el siglo III de nuestra era, declaró el 25 de diciembre día de la fiesta del Sol (Natalis Solís Invocti o nacimiento del sol invicto), para celebrar el culto a Mitra, muy apreciado por las legiones romanas y cuyo origen parece remontarse a los persas al menos seis siglos antes de Jesucristo, pero no podemos afirmar que, en aquel tiempo, se tratase de un dios exclusivamente solar.

Sin embargo, es inevitable comparar el Mitra de los persas y el Mitra del hinduismo, divinidad solar que junto con Varuna, regente de la noche, son los guardianes del Ciclo y la Tierra, según los Vedas (textos de la doctrina sagrada de los hindúes cuyo origen se remonta al año 1500 a-C-)-

Por otro lado, los romanos celebraban sus saturnales del 17 al 24 de diciembre, y el 25 de diciembre correspondía precisamente al día del solsticio de invierno en el calendario romano. Sin duda fue así como el día del “nacimiento del sol invicto” se transformó en el del “nacimiento de Cristo” para los romanos convertidos al cristianismo.

También históricamente, Constantino, el emperador romano fundador de Constantinopla, hizo que las fiestas paganas del Imperio de Occidente se convirtieran en fiestas cristianas. El día del nacimiento de Jesús, según los cristianos, que entonces celebraban el bautizo y la Epifanía el mismo día -es decir, la “aparición” del lucero del alba (Venus) anunciando el nacimiento de Jesús a los Reyes Magos (recordemos que eran astrólogos, divinos y magos)-, coincidiendo con el de las fiestas paganas del solsticio de invierno, fue el día elegido para celebrar la Navidad.

¿De dónde proviene el árbol de Navidad?

En tiempos de los celtas, la noche del 21 al 22 de diciembre, es decir, el solsticio de invierno, era llamada “noche del abeto plateado”. En ese día, los celtas tenían la costumbre de quemar un enorme tronco de abeto. Esta costumbre ha perdurado hasta hoy a través de muy diversas variantes, que comprenden desde el tan difundido y ornamental arbolito de Navidad, hasta el obsequioso fió, tronco que los niños catalanes golpean en Navidad y del que brotan milagrosamente ricas golosinas y regalos.

¿Por qué nos hacemos regalos por Navidad?

Esta costumbre se remonta a las saturnales romanas, en las que el culto al Sol tenía un papel predominante y que se celebraban entre el 17 y el 24 le diciembre, durante el solsticio de invierno. A lo largo de dichas fiestas en honor a Saturno, todos los papeles de la sociedad romana se invertían: los esclavos se convenían en amos y éstos quedaban a su servicio. Se autorizaban todos los excesos y libertinajes. Finalmente, los participantes en estas saturnales se ofrecían regalos el 25 de diciembre, celebrando así el primer día del año: el Día del Año. Parece correcto afirmar que la fiesta de los Locos – en la que se inspiran nuestros carnavales-, que se desarrollaba en la Europa medieval, hasta el siglo XV, entre el día de Navidad y el de la Epifanía, era una prolongación de las saturnales romanas.

¿Conocemos la fecha exacta del nacimiento de Jesús?

No, ya que existe mucha controversia referente a este tema; pero los historiadores subrayan que forzosamente nació antes de la muerte de Herodes1, llamado el Grande, en el año 749 de Roma, es decir, en el año 4 antes de nuestra era. En cambio, su crucifixión se sitúa, aunque sin ninguna certeza, probablemente el 7 de abril del año 30 o 33 de nuestra era, bajo Poncio Pilato, el procurador romano de Judea.

Fuente: http://www.universoenergetico.com.ar/lo-oculto/la-navidad-y-el-solsticio-de-invierno/





Que quiere decir ser ateo

23 12 2009

Que quiere decir ser ateo
Alejandro Rozitchner
Newsweek Argentina, marzo 2007

Para empezar, ser ateo no quiere decir no creer en dios. Un ateo no se define en relación con los religiosos sino en función de su propia visión del mundo, que no requiere caer en la respuesta burda “dios” o “poder superior” para responder las cuestiones fundamentales del sentido. Y ser ateo no quiere decir tampoco sentir a la existencia vacía: esa es la representación que un creyente hace del ateísmo porque para el, si no hay dios, entonces esta realidad carece de sentido y de orden. Para el ateo el sentido no viene dado por ninguna realidad trascendente ni por ninguna existencia inmaterial y superior.

La existencia tiene sentido de por sí, y en verdad tiene un sentido superior al de nuestras fuerzas. La vida es perfecta como es avasallante, feroz, increíble, sensacional, compleja, desbordante, exuberante, maravillosa, incomprensible. Que no pueda comprenderse no quiere decir que haya que apelar a dios, hay que entender y aceptar que la vida no es un fenómeno comprender sino para experimentar, es plena en sí misma y no va a dar a ninguna parte. Tras la muerte, nada.

Aquí es cuando los religiosos dicen: “¿Entonces no hay nada más, es sólo esto la vida, este pasar y perderse, todo esto para nada?“. Y donde un ateo debe responder: “¿Que, te parece poco, querías mas, te hace falta más?“. Claro que es dura la certeza de que vamos a morir, pero eso no lo hace menos cierto. Podemos mentirnos, hacernos los que dudamos, decir “nadie sabe que hay más allá“, pero creo que hoy en día, en el nivel de conocimiento que hemos alcanzado, esta respuesta es siempre fingida y resulta poco creíble.

Y dos cosas más: los creyentes creen que sin religión no hay valores. Pues se equivocan, pretenden adueñarse de los valores como si estos no pudieran surgir de donde surgen realmente: de perspectivas humanas consensuadas a veces y a veces no. El valor no tiene origen divino y trascendente, es humano y problemático, como todo, y no está mal que así sea. La otra cosa: hoy en día hay muchos ateos que no saben o no aceptan que lo son. Muchas personas siguen con la tradición religiosa porque no quieren bancarse la dificultad de confrontar consigo mismos y con los demás, pero no creen realmente en dios. ¿Quiere decir que no creen en nada? El creyente suele decirle al ateo: “Bueno, no crees en dios pero creerás en algo, en vos, en la naturaleza, en algo más grande… “. El ateo debe responder: “En la frase ‘yo creo en dios’, la parte clave no es ‘dios’, la parte clave es el “yo creo”’. Los ateos no creemos, no tenemos la estructura de la fe para encontrar el sentido de la vida. El sentido esta en nuestra sensibilidad misma, en nuestro deseo, en nuestro cuerpo, a cuyo refinamiento sensual Le corresponde el nombre de espiritualidad sin que haya que recurrir a ninguna inmaterialidad innecesaria. Y no por eso somos inmorales o poco constructivos socialmente, tal vez justo lo contrario. Respeto a los creyentes, pero trato de que se respete a los ateos, cosa que no sucede del todo. Hay creyentes que me tocan el timbre para hablarme de dios, ¿podría yo, ateo, salir los domingos por el barrio para decirle a la gente que no necesita esconderse tras el truco de la fe?

Alejandro Rozitchner (1960, Buenos Aires) es un filósofo y escritor argentino. “Artista de las ideas” o “nutricionista intelectual” son algunas de las denominaciones con que describe su trabajo. Se caracteriza por tener un pensamiento de tipo afirmativo, por su valoración del entusiasmo (concepto sobre el que ha producido numerosos artículos y conferencias) y por su estilo abierto, desenfadado y provocativo.

Fuente: http://es.wikipedia.org/

Website: http://www.bienvenidosami.com.ar/v2/

Blog: http://www.100volando.net/

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Que quiere decir ser ateo

Alejandro Rozitchner

Newsweek Argentina, marzo 2007





Un poco de Bertrand Russell

15 12 2009

Este escrito lo tomé directamente del libro “El Supermercado de las Sectas” de Eduardo del Río (Rius), página 101.

Tenemos que mantenernos de pie y mirar al mundo a la cara: sus cosas buenas, sus cosas malas, sus bellezas y sus fealdades, ver el mundo tal cual es y no tener miedo de él.

Conquistarlo mediante la inteligencia y no sólo sometiéndolo al terror que emana de él. Todo el concepto de dios es un concepto indigno de los hombres libres. Cuando se oye en la iglesia a la gente humillarse y proclamarse miserables pecadores,  parece algo despreciable e indigno de seres humanos que se respetan. Debemos mantenernos de pie y mirar al mundo a la cara.

Tenemos que hacer el mundo lo mejor posible, y si no es tan bueno como deseamos, será mejor que lo que esos otros han hecho de él en todos estos siglos. Un mundo bueno necesita conocimiento, bondad y valor; no necesita la represión de la inteligencia libre mediante las palabras dichas hace mucho por hombres ignorantes…

Necesita la esperanza del futuro, no el mirar hacia un pasado muerto, que confiamos será superado por el futuro que nuestra inteligencia puede crear…”

Bertrand Russell





¿Crees en dios?

29 11 2009

Hace un momento terminé de leer por segunda ocasión el libro “La Biblia esa linda tontería” del maestro Rius y me gusto tanto el epílogo del mismo que he decidido compartirlo en este espacio:

¿Crees en dios?

Yo no creo en creencias. Eso tiene que ser entendido primero. Nadie me pregunta ¿crees en el sol? ¿crees en la luna? Nadie me pregunta: ¿crees en la rosa? No hay necesidad, la puedes ver. La rosa existe o no existe. Sólo se cree en ficciones, no en hechos. Dios es la más grande ficción que el hombre ha creado.

Déjenme explicarles por qué la gente ha creído en dios.

Una de las cosas más significativas que hay que entender sobre la mente del hombre, es que la mente siempre anda buscando y preguntando sobre el significado de la vida, si la vida tiene algún sentido, y creó a dios como una ficción tratando de que así la vida tuviera sentido, significado.

Sin dios, el mundo se vuelve accdidental. Deja de ser una creación de un dios sabio que lo creó para tu desarrollo, tu crecimiento o para alguna cosa. Sin dios, el mundo es accidental, sin sentido. Por lo mismo, el hombre crea todo tipo de ficciones-dios, el Nirvana, los Cielos, el Paraíso, la Otra vida después de la muerte y hace todo un sistema religioso. Pero todo es una ficción, para satisfacer ciertas necesidades psicológicas.

Yo no puedo decir “dios existe”. Tampoco puedo decir “dios no existe”. Para mi no tiene sentido, es un fenómeno ficticio. ¿Cuál es el significado de una rosa o de una nube flotando en el cielo? No hay ningún significado y sin embargo tienen una enorme belleza. No tienen sentido. Un río sigue fluyendo y lleva tanta alegría. ¡No necesita que tenga ningún sentido! Como es, es suficiente.

No creas ficciones. Una vez que creas una ficción, tienes que crear mil y una ficciones para sostenerla fuera de la realidad.

Por ejemplo: hay religiones que creen en dios y hay religiones que NO creen en dios. De modo que dios no es una necesidad para las religiones. El Budismo no cree en dios. El Jainismo no cree en dios. Solamente hay tres religiones, las tres enraizadas en el Judaísmo, que manejan la creencia en dios: Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. Buda nunca creyó en dios, no tenía necesidad de hacerlo. Tampoco Mahavira, y sin embargo sus vidas fueron tan divinas como puede ser la vida.

No existe dios sentado en los cielos y creando el mundo. ¿O piensas que dios crearía un desorden como esto que llamas mundo? Si alguien ha creado este mundo debe haber sido el diablo, no puede haber sido dios. Sin embargo viejas ficciones, repetidas millones de veces, empiezan a tener su propia realidad. ¡Y qué clase de ficciones bobas pueden volverse “realidad” una vez que empiezas creyendo en ellas! Y sólo porque lo dice la Biblia… Ya sabes la historia de Galileo. Cuando Galileo encontró que NO es el sol el que gira alrededor de la tierra, sino al revés, el Papa “infalible” le dijo “tienes que cambiarlo, porque la Biblia dice que el sol gira alrededor de la tierra. Y la Biblia no puede equivocarse porque ha sido escrita por dios”. Galileo era un hombre de humor extraordinario y pensó: ¿Para qué discutir con estos idiotas? Son los mismos que dicen todavía: “Todas las cosas son posibles para dios”. Una ficción que tiene que sostener con otra y otra y otra ficción. Y llegar al punto del absurdo. Eso es la Biblia: un absurdo completo.
Osho.








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